La idea general del corto es aún una nebulosa. No es una mala analogía, tiene algo de ensueño, como cuando de pequeño miraba libros de astronomía (mi sueño de pequeño era ser astrónomo) e imaginaba que sucedería en esos lugares remotos, tan lejanos que no tenemos capacidad de entender la distancia. Estamos fuera de escala.
Tengo algunas ideas, un tanto vagas (lo suficiente como para no saber si van a funcionar o no). Primero que nada, entiendo que solo puedo escribir con cierta propiedad y libertad si escribo de aquello que conozco. De mi entorno, de mi cotidianeidad, de mis amigos, de lo que veo en la calle.
En algún lugar leí que las primeras películas de un director suelen ser personales. No se si es así, pero en este caso, me parece lo más razonable. Cada minuto se vuelve una potencial fuente de inspiración. El viaje a la oficina, la hora de almuerzo, la vuelta a casa, un paseo por la rambla, todo se transforma en parte de una gran investigación de campo. Me agrada; me siento cómodo en ese rol. Siempre disfruté observando a los demás, y si son extraños, mejor.
Ahora el "daydreaming" en el bus pasa a ser parte de un proyecto, y puedo obviar que es otro síntoma de mi inmadurez, jajajaja.
Lo que sé hasta ahora:
El personaje principal (por ahora se llama "Diego") es un tipo un poco solitario, con un gran vacío interior. Con muchas preguntas, muchas ganas de encontrar un sentido en la vida. Un tipo simpático, tierno, pero un poco triste. Trabaja en una empresa financiera (se me antoja como un trabajo tedioso, impersonal y típico de nuestros días, además algo entiendo de trabajar en entornos corporativos). Se siente exigido, siente que tiene que "cumplir las expectativas". Por ello sufre, se estresa. De a poco viene sintiendo cada vez más que está perdiendo el tiempo, que la vida se le pasa, y que a él póco le importa realmente esa vida. Pero se siente paralizado, no encuentra manera de corregir el rumbo. Se siente asfixiado en la rutina y la lógica de la ciudad, del empleado, del dinero.
Un día luego de una charla a la hora del almuerzo explota, y sin mediar palabra se va a un lugar lejos, un balneario. Es quizás un acto reflejo, no es un acto racional. Es simplemente un fusible que salta. Conoce a Helena, una chica joven en quien descubre una visión y un afecto que son capaces de curar sus heridas. Se desarrolla así una especie de romance, pero como esos de la infancia, donde es más un amor platónico que real, definitivamente no sexual. En tres días que bien podrían ser un sueño se conocen, descubren el lugar juntos, y ella lo "cura". Lo que el no sabe, es que ella también necesita una cura, pero que no existe. Y pronto ella se irá.
No es mucho lo que se.
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viernes, 25 de enero de 2008
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